Alexandra Kollontai en México. Diario y otros documentos
- Este es un título de la Editorial de la Universidad Veracruzana, el cual forma parte de la Colección Vida y Memoria. Fue traducido por Rina Ortiz.

La protagonista de esta historia nació en el siglo XIX, en San Petersburgo, en 1872. Hija de aristócratas tuvo oportunidad de educarse, de aprender idiomas, de viajar a otras ciudades y observar que no todos eran como ella, que había familias viviendo en la pobreza, lo cual le enseñó algo que no estaba en sus libros: la injusticia de la sociedad en que había crecido.
Cuando un caballero de la burguesía cercana al zar la pidió en matrimonio, contestó a sus padres que no se casaría con él, que se casaría con alguien a quien amara. Y así fue, a los 19 años se unió a Vladímir Lúdvigovich Kolontái, con quien tuvo un hijo, a los dos los abandonará para cumplir con aquello a lo que estaba destinada.
Marxista convencida, sabía que las sociedades no cambiarán hasta que el proletariado alcance la madurez para autogobernarse. Apoyó clandestinamente la lucha de los obreros contra el zar Nicolás II, en lo que fue la Revolución de febrero de 1917, en total respaldo a Vladímir Lenin, a la muerte de éste sirvió a Stalin. Es considerada feminista porque buscó la emancipación de las mujeres, creía que “no hay libertad política sin libertad sexual”.
La Editorial de la Universidad Veracruzana promueve la segunda edición del título Alexandra Kollontai en México. Diario y otros documentos, traducido por Rina Ortiz, quien también es responsable de la selección de los documentos oficiales, las cartas y otros escritos de una mujer extraordinaria en todas sus facetas.
A más de un siglo (129 años) de su adhesión al partido Político Socialista, Alexandra supo que debía seguir el dictado de su pensamiento, así que rompió con la idea de que la mujer “debe estar con su esposo y su familia”, y con el apoyo de sus liberales padres fue a estudiar a Zúrich, a Inglaterra, y retornó a Petersburgo en 1899, año en que se afilia al Partido Obrero Socialdemócrata; tiempo después se adhirió al Partido Comunista de la Unión Soviética.
Su pasión por la escritura la llevó a redactar lo que observaba en las ciudades donde vivió, dejando un material valioso para los estudiosos de la historia. Las luchas internas en el Partido Obrero Socialdemócrata hicieron que se decidiera por los “bolcheviques”, y desde aquí se convirtió en una voz de los obreros, de esos que se manifestaron el 9 de enero de 1905, y especialmente de las obreras. “En agosto de 1907 Kollontai fue delegada en la Primera Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas en Sttutgart.”
Fue la única mujer que Lenin tuvo en su aparato de gobierno; también trabajará con Stalin, pero su experiencia en el gobierno de Lenin le había mostrado que la lucha de la clase obrera debía esperar, por lo que pidió a Stalin que le encomendara una participación política en el extranjero, lo cual la convirtió en la primera mujer embajadora de la URSS en México. Kollontai como Rosa Luxemburgo fue marxista, revolucionaria y defensora de los derechos de la mujer.
Su trabajo como diplomática en México fue muy efectivo porque logró que la relación con la URSS fuera más amistosa, sin embargo las tensiones entre México y los Estados Unidos eran cada vez más difíciles, porque el presidente Calles no cedía ante las presiones, y por lo mismo el gobierno estadunidense lo acusaba de ser un «bastión del comunismo». Guardando las distancias, puede decirse que nuestro país está en 2025 en una situación similar a la de 1927: el vecino norteamericano usa su fuerza para que reduzca su comercio con China, bajo el argumento de que las empresas del país asiático radicadas en nuestro país no pagan aranceles.
Si bien su estancia fue corta, Alexandra palpó el sentir de los nativos mexicanos y el poder político que el estado ejercía en otros países de América Latina.